Guerra de artilleros
Bayern Munich 2004 vs. Corinthians 2005
Campeones de la Bundesliga y el Brasileirao. Dos de las ligas más largas y competitivas del mundo. Ambos no dejaron dudas de su coronación. Carlitos Tévez y Claudio Pizarro compitiendo por quién es el mejor goleador del mundo. El Estadio de los Alpes, emporio futbolístico del Juventus de Turín, será el escenario del encuentro. Massimo de Santis, principal implicado en el escándalo del Calcio, será el juez central. NÚMERO UNO los enfrenta en un choque imaginario gracias a La Máquina del Tiempo.
Poder latino
Pita de Santis y Pizarro mueve el esférico. El balón llegó a los pies de Ballack, quien empieza el ataque por izquierda con Schweinsteiger. El recio volante intentó el desborde, pero salió a su encuentro Marcelo Mattos, quien se pone el overol para apoyar en la marca. El alemán cambia de juego para Demichelis. El argentino se encuentra con su amigo de toda la vida en River y la selección, Javier Mascherano, quien como bromeando lo jala de la camiseta y lo deja tendido en el piso. De Santis pitó falta hacia adentro. Sagnol se prepara para el tiro libre. En el área, Pizarro y Makaay forcejean con Marcos Vinicius y el otro argentino Sebastián Domínguez. El francés centró bombeado y Domínguez rechazó de testa. Pizarro quedó tendido en el piso con una mirada de impotencia. Sobre los 20 minutos, el cuadro carioca es el que domina las acciones. El estadio de la Vecchia Signora no se compara en dimensiones con el estadio Pacaembú, donde el “Timao” juega de local. El encuentro está para cualquiera. Tévez empuja a su cuadro y combina con Gustavo Nery, quien saca un centro con dirección a Nilmar. Kahn se da cuenta de esto y se adelanta tres pasos de su línea de fondo para adueñarse del balón. A los 40 minutos, Bayern arma la réplica, Pizarro maniobra y remata con derecha, Fabio Costa no reacciona y sólo atina a ver la trayectoria del balón, que caprichosamente se estrelló en el parante derecho y salió por la banda al lateral. El primer tiempo expira con las lamentaciones de los teutones.
Goleadores
La hinchada alemana exige un atacante más. Makaay no está en su noche. Guerrero ingresa al terreno por órdenes de Magath. Antonio López no presenta cambios. Nilmar mueve la redonda y se inicia la parte complementaria. Carlos Alberto, el cerebro del equipo, estuvo perdido en el primer tiempo. Con un fino pase habilita a Tévez a espaldas de Lizarazu. El francés no puede con el sudamericano. Carlitos evade a Lucio, el último obstáculo antes de enfrentar a Kahn. El “Apache” advierte que Kovac regresa para incomodar su disparo, y con una gambeta le pasa el balón entre las piernas. El croata quedó en ridículo. “La muralla” Kahn sale a su encuentro y el gaucho dispara al primer palo. Gooool. El balón remece las redes del Estadio de los Andes y Corinthians se adelanta en el marcador. Gana por 1-0.
Los alemanes se sienten superiores y no pueden creer lo que están viendo. La reacción de los europeos es inmediata. Magath ordena el ingreso del canadiense nacionalizado inglés Owen Hargreaves, en reemplazo de un desconocido Zé Roberto. La función de marca queda a cargo de Martin Demichelis. En su primer toque, Hargreaves intenta desde afuera, pero Fabio Costa le dice que no. El ataque bávaro es incesante. Mascherano siente el trajín del encuentro y ya no es el mismo. Guerrero y Pizarro prueban constantemente la valla brasileña pero sin éxito. El partido está por expirar. Ballack, en uno de los últimos ataques, vulnera a Mascherano y de un tiro rasante habilita a Guerrero, quien rompe la trampa del offside y queda mano a mano con Fabio Costa. Pizarro le sigue los pasos, y tras el la defensa carioca. Guerrero logra pasar a Fabio Costa, patea y gol. Ante una valla desguarnecida el peruano anota el empate. Corinthians 1-1 Bayern Munich.
La estocada final
El árbitro italiano avisa que sólo quedan tres minutos para ir al tiempo suplementario. Los alemanes están con la mecha encendida y el poder sudamericano con que cuentan les da esa picardía que añoraban. El “Timao” está perdido. Tévez sin fuerzas y los ex de River muy extenuados. “Pizza” no pierde el tiempo y prepara el ataque con su compañero de selección. Mascherano pierde un balón en el medio. La pelota llega a poder de Bastian Schweinsteiger, quien quiebra, cual gimnasta, a Marcos Vinicius y saca un balazo. Fabio Costa logra desviar el balón que queda picando al borde del área. Como un fantasma aparece el peruano Claudio Pizarro para marcar el 2-1. El milagro se ha concretado. Bayern logra borrar su pesadilla. Corinthians no fue rival. El fútbol europeo, con un toque latino, se impuso al “Timao”.
Corinthians: Fabio Costa; Coelho, Sebastián Domínguez, Marcos Vinicius, Rubens Junior; Javier Mascherano, Marcelo Mattos, Carlos Alberto, Gustavo Nery, Carlos Tévez y Nilmar.
DT: Antonio López.
Bayern Munich: Kahn; Sagnol, Lucio, Niko Kovac, Lizarazu; Ballack, Demichelis, Zé Roberto, Schweinsteiger; Pizarro, Makaay.
DT: Félix Magath.
“Timao” argentino
Es muy difícil que un equipo brasileño fije sus ojos en las canchas de su archirrival, Argentina, en busca de refuerzos o viceversa. Pero en 2005, los dirigentes del “Timao” le arrebataron a River Plate y Boca Juniors sus principales estrellas: Javier Mascherano y Sebastián Domínguez, de los millonarios; y Carlos Tévez, del club xeneize. Los resultados se vieron de inmediato y lograron su objetivo de coronarse campeones del Brasileirao, teniendo al ex delantero de Boca como el tercer máximo artillero, con veinte tantos. Mascherano fue una verdadera muralla en la contención. Ambos se metieron la hinchada al bolsillo.
El ballet de los peruanos
Final de la temporada 2000-2001 en la Bundesliga y el Bayern quería asegurarse los servicios de un goleador que militaba en el Werder Bremen: Claudio Pizarro. Por puesta de mano, el peruano fichó por los de Munich, que le ganaron la partida al Real Madrid, y de inmediato se volvió ídolo. En tierras germanas se conoce al ex aliancista como “El Bombardero de los Andes”. Su transferencia le abrió las puertas del club a un compatriota, Paolo Guerrero, quien llegó a las divisiones inferiores del equipo bávaro. Sin lugar a dudas, el Bayern es el equipo más poderoso y copero de Alemania.
El 26 de mayo de 1999 es un día fatal para el Bayern. Esa fecha disputó la final de la Liga de Campeones frente al Manchester United. Los teutones ganaban 1-0, con gol de Basler, hasta los 89 minutos. “La Orejona” ya estaba en sus vitrinas, pero el Manchester reaccionó. A los 90 minutos, con gol de Sheringham, igualó el partido y a los 92 minutos dio vuelta al marcador con un tanto de Solskjaer. Una historia para olvidar.
Semana del 24 al 30 de julio de 2006
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