Cerveza ganó por goleada
Prostitutas pasaron a un segundo plano para los hombres que acudieron al Mundial
Se equivocaron todos aquellos que presagiaban que las ganancias de las obreras del amor crecerían gracias al Mundial de fútbol. Los varones prefirieron tomar una refrescante cerveza y dejar en un segundo plano las caricias de las meretrices.
Las prefieren rubias
Los diferentes prostíbulos de Alemania recibieron alrededor de 40 mil nuevas meretrices, entre asiáticas y europeas. La casa del amor más famosa y moderna de Europa es Artemis, ubicada estratégicamente a veinte minutos a pie del estadio Olímpico de Berlín. Se inauguró en setiembre pasado pensando justamente en la bonanza mundialista.
Sin embargo, las cosas no salieron como esperaba su propietario, Egbert Krumeich, quien no quedó conforme con las ganancias. “Sólo llegaban unos 250 clientes en un día de partido. Estaría más contento si hubieran sido 600”, comenta el empresario.
El magnate pensó que la rubia bebida sería su principal socia para atraer a los hombres a su negocio, pero no contó con que los caballeros prefirieran tomarse otra cerveza a solas en vez de tener sexo con una prostituta. “Tuvimos varias promociones para llamar más clientes, pero no resultaron. Incluso ofrecíamos cerveza y cigarrillos gratis en las habitaciones, pero los clientes no aumentaron. El Mundial nos ganó el partido”, dijo.
El oficio más antiguo del mundo es legal en Alemania. Casi 400 mil personas trabajan en el comercio sexual en el país mediterráneo, y a partir de 2002 la prostitución se consideró como un oficio más, con los mismos derechos que cualquier otro trabajador. Es decir, las mujeres que se dedican al meretricio cuentan con seguro médico, pagan impuestos y están registradas ante las autoridades.
Goles y espuma
La cerveza causó estragos no sólo en el mundo de la prostitución sino también en toda Alemania, donde en algunas localidades simplemente se acabó. El segundo país productor mundial de esta bebida, por debajo de China, obtuvo millonarias ganancias gracias al Mundial.
Se acabó
El invierno europeo jugaba una mala pasada a las cerveceras alemanas. El frío se extendió más de lo debido y las ganancias se iban en picada, pero la llegada del Mundial les cayó como anillo al dedo. Según cálculos oficiales, durante el mes que duró la fiesta del fútbol tres millones de personas tomaron al menos un litro de cerveza cada una, lo que generó ganancias por más de 16 millones de euros.
A seis euros por litro, las cerveceras alemanas jugaron contra el reloj y a diario trataron darse abasto para producir enormes volúmenes del líquido dorado. Empresas como Krombacher, Holsten y Radeberger, estuvieron al tope de producción y distribución, a tal punto que tuvieron que negar algunos pedidos.
“Teníamos camiones listos para envíos como nunca antes, y haciendo todo lo que estuviera en nuestras manos para entregar a la gente lo que quería. Pero lleva su tiempo elaborar y distribuir la cerveza”, expresó Joerg Schillinger, portavoz de InBev, empresa matriz de las tres cerveceras anteriores.
Semana del 10 al 16 de julio de 2006
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