“En Grecia quisieron sobornarme”
Carlos Basombrío nos cuenta su historia
Muchos hinchas lo recuerdan como el “Gato”, gracias a su gran velocidad, pero pocos saben que el sobrenombre se debe a que de vez en cuando le gusta degustar un sabroso seco de gato que él mismo prepara. Creció en las calles de Surco junto a su amigo del alma Juan Jayo Legario. Sus primeras experiencias con el balón fueron en el Centro Iqueño. Rafael el “Cholo” Castillo lo encaminó en las divisiones menores de Alianza Lima, y fue Miguel Company quien lo lanzó a la primera frente a Defensor Lima en 1989, en un partido que los íntimos perdieron por 1-0.
Incorruptible
Su buen desempeño en Alianza Lima fue el empujón para dar el gran salto a Europa en 1998. El Veria de Grecia fue su paradero. “En ese tiempo nos fuimos varios: Darío Muchotrigo, Rosales y conmigo jugó Huamán”.
Su equipo, que se mantenía a media tabla, y el Ionikos, de Muchotrigo, que peleaba por un cupo a la Copa UEFA, se enfrentarían en una de las últimas fechas de la liga griega. Cuatro días antes del partido una oferta inusual se le presentó: “Un dirigente del otro club me ofreció cinco palos verdes para tirarme atrás. Lo consulte con “el chinito” y él dejó todo en mis manos. No pude dormir durante días por la tentación, pero al final no acepté”, recuerda orgulloso.
En ese encuentro Basombrío se jugó un partidazo. Le contó a su compadre Muchotrigo lo sucedido y le “advirtió” que no pasase por su punta porque comería pasto. La “Arañita” hizo caso omiso a la advertencia y en una de las últimas jugadas del encuentro lo quebró, dejando sin cintura al gato, quien sólo atinó a colgarse de su camiseta para ser arrastrado algunos metros por la fuerza que llevaba el atacante. “Le dije a Darío: Ya te fregaste. Ya te fregaste. Te dije y no me hiciste caso. Ahora te parto”, entre risas amenazaba a su compañero de toda la vida. “Ese partido lo perdimos de todas maneras por un gol de mi compadre”.
La era Pinto
En 1997 Alianza cumplía diez años de la tragedia de Ventanilla. La hinchada reclamaba un título a gritos. Para el puesto de estratega llegaba un desconocido llamado Jorge Luis Pinto. “Cuando el profesor llegó al club, se produjo un cambio radical para nosotros. Estábamos acostumbrados a desayunar en polo manga cero y sayonaras. Tú sabes que el aliancista es bien relajado. Pinto nos cambió las costumbres. Nos llamaba a la casa, a veces nos buscaba. Yo estaba tranquilo porque del club me iba a mi casa, y cuando quería salir sabía hacerla. Pero no fue en vano, al final de cada partido teníamos físico para jugar otro encuentro de inmediato. Si se jugaba otro campeonato ese mismo año, lo ganábamos con seguridad”.
Digno de recordar
Por decisión propia regresó a Perú, al club de sus amores: Alianza Lima. Pero la bienvenida no fue la esperada, estuvo relegado en la banca y decidió cambiar de camiseta. El Juan Aurich lo contrató, al igual que a Muchotrigo. La campaña no fue buena, pero fue un partido en particular el que recuerda, justo contra su ex equipo. “Fuimos a Matute a hacer nuestro partido. Yo sabía cómo jugaba Alianza, rotaban el medio y luego José Soto metía un pelotazo a la espalda del marcador. Eso lo comenté en la charla técnica, y así los controlamos. Anotamos el primer gol y casi nos llevamos la victoria, pero en una de las últimas jugadas Roberto Farfán se tiró a la piscina. El árbitro cobró penal y nos empataron”.
Estratega
Tomó la decisión de dejar el fútbol rentado en 2002. Se dedicó a estudiar para ser entrenador e instauró una academia de fútbol en Comas, auspiciada por Alianza Lima, aunque no se encuentra ligado a la institución. En la actualidad, sólo le faltan dos meses para ser técnico de mayores. Entrena a un colegio en Los Olivos y al San José Maristas del Callao en su participación en Adecore, donde viene consiguiendo buenos resultados. “En el Perú, los dirigentes deberían juntarse y hacer un plan de trabajo para menores. No hay ningún trabajo de base. Creo que nuestros niños necesitan más apoyo. Si no seguiremos en la cola del fútbol mundial. Por mi parte, me siento orgulloso de lo que gané en el fútbol. Sobre todo de los amigos que hice y de la gran familia que se formó en Alianza Lima. Ahora sólo me queda volcar toda mi experiencia en favor de la juventud”.
Semana del 17 al 23 de julio de 2006
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